Vanmak Marcela
Marcela Vanmak
Nació en la ciudad de Salta, Argentina el 23 de Noviembre de 1965, donde hizo el Profesorado en Letras y estudios de Licenciatura en las Universidades Católica y Nacional. En la Primera integró ’El Grupo de investigaciones Literarias’ a cargo de Iride Rossy de Fiori y cuya carrera la dirigió Susana martorell de Laconi, -quien fue convocada por la RAE para realizar los cambios en el Diccionario Panhispanico de Dudas representando a America Latina. En el año 1999 gana una Beca por ‘Fundacion Capacitar’ para conocer y realizar estudios en Israel, donde el destino hizo que conociera a su actual esposo, con quien reside desde el año 2002 y nace su hija. Escribe desde que tiene noción, pues tiene enorme material inédito en todos los géneros, pero desde la muerte de su madre, decide comenzar a publicar en papel, pues lo hace en Internet desde se crearon los blogs y páginas virtuales.
La escritura es una parte diaria y terapéutica de su cotidianeidad, en los siguientes títulos desvela los secretos del espíritu y la carne:
‘Con el espíritu de las Musas’ (poemas) ‘Pétalos Prohibidos’ (poemas- adagios)’, ‘De Mil Amores’ Poesía Erótica’ (poemas) y ‘Con pajaritos en la cabeza’ en P.D.F. (relatos), posee otros poemarios y novelas inéditas. Ha participado en antologías, y es finalista en varios concursos literarios. Una Cátedra de Literatura Castellana de la Universidad de Moscú, tomó un grupo de poemas como parte del programa de estudios, cuya traducción al ruso la realizara la Prof. Alexandra Sotnikova. Invitada por la OLEI de Ashekon en el dia Internacional de la mujer, donde leyo parte de su creación femenina e intima, en años anteriores. Forma parte de numerosos foros y revistas literarias como ‘Estrellas Poeticas’, ‘Sinalefa Internacional’, ’La Voz de la Palabra Escrita Internacional’, ‘Letras Kiltras’ y otras.
Además se dedica a la enseñanza del idioma castellano, actividades en periodismo y relacionadas con la mejora del medio ambiente y la paz mundial. Es Embajadora del Círculo Mundial de la Paz, grupo de Ginebra, Suiza.
Representante de REMES Israel, -designada por el Dr.Luis E. Prieto, colaboradora del programa cultural El oro de los Tigres de Manuel Lozano, por Israel, Embajadora de la Organización de la Sociedad Venezolana de Arte SVA, por Israel.
Marcela es creadora del proyecto y Taller Literario Virtual ‘La Clepsidra’, donde publica a poetas destacados en sus blogs como una manera de reconocimiento al talento de sus compañeros de letras
Participa en las antologías: ‘De Paz y Guerras’ y ‘Lazos Umbilicales’ – Ediciones Almiares, 2007-2008; ‘Antología de Poesía Erotica‘, III Antología de los Encuentros Internacionales de Arte y Poesía ‘La de las Siete Colinas’ Ediciones Namastei, 2009; Antología del XXIX Congreso Mundial de Arte y Cultura, 2009, Antología ‘Navegando Sueños’ de la Web ‘La barca’, Antología de poesia Femenina ‘Piernas Cruzadas’ I y II, ‘Antología poetica Cerca de ti’ , ‘De la convergencia Internacional Junin-pais 2009, de la Antologia dedicada a poetisas sobre Mural en Estocolmo, -proximamente- por ser texto ganador ‘Esencia de mujer’ de narrativa en la de La Voz de La Palabra Escrita Internacional′ y del prólogo al libro ‘La mano de la Diosa’ de Juan A. Pizarro Martin, entre otros.
Mencion de Honor y Finalista en el I Certamen de Narrativa La Voz de La Palabra Escrita con el relato Esencia de Mujer, del III Certamen Internacional de Poesia Junin Pais, 2009; ‘Picaflor’y ‘Las Palmeras’ seleccionados en el Concurso realizado por Libreria mediatica 2008 de Venezuela, III Lugar Micro-relato en Parnassus y en el Concurso Centro Poetico de España, 2009.
I
Efraín sueña, tiene una pala en la mano, la fosa es larga y profunda. Piensa en su ciudad, en la pelirroja, y en su perro.
Revisa su viejo reloj de cuerda mientras espera el vagón. Pequeño reloj antiguo de su padre, ahora de él. Su padre quizás ha muerto. Quizá toda la comunidad ha muerto. Queda el reloj entre su mano ceñida y lacerante como cuando se sujeta un puñal. Lamenta que estaba ocupado cavando a esa hora cuando llevaron a su madre. Cuando no dejaron despedirse. No siente hostilidad, temor o venganza. Sólo hambre y frío. Le habían prometido algo, pero las promesas en ese entonces eran falsas.
Llena las fosas de huesos. Ya no tiene mucho que esperar, ahora sabe que todos han desaparecido. El tren ya no vendrá, como tampoco sus hermanos. Está triste y con las manos en los bolsillos rotos. Ha perdido su reloj. ¿Cuándo fue que llevaron a su mejor amigo?
No se necesita del tiempo en épocas de tensión, conflicto y crisis. Le sobra el espacio, sin embargo le falta sitio, que no está en parte alguna y los huesos se apilan. Desarmaron la barraca. Quiere regresar a casa. Se palpa el nombre. No los encuentra ni se encuentra. Se han perdido como su reloj.
II
Rachel tiene una foto en sepia, borrosa, en el álbum. Se la dio alguien que conocía su historia. Mira el borde de la fotografía, su fecha indefinida, la mancha que le cubre. La mira mucho, muchísimo y también la acaricia. Como si desenterrara algo de su entraña, leyese las imágenes. La repasa como leen los niños, viendo formas que sólo ven los niños.
Siempre escarba la sutileza de lo esencial, la descubre. Le huele el olor del tiempo arrinconado. La estruja contra su corazón, no tiene familia, pero a la fotografía la encuentra magnífica, violenta, trágica, querible. Cuanto más la mira más la encuentra familiar.
La foto es real, atrozmente real, sin embargo se le antoja clandestina. Hay una hilera de hormigas o insectos, que van subiendo en caracol. No, no son hormigas: son judíos. Y también prostitutas, testigos de Jehová, mendigos, locos y… Hay más, se podría decir que hay más detalles que no se ven, que no dejaron que se viesen. Miles, millones en hilera como cuando se espera una función en el cine o en el teatro. Hay trenes, alambrados, esvásticas…
Ahora, Rachel imagina, ve un pequeño detalle al costado, la sonrisa de una mujer que estira la mano saludando. Está rapada y se ve bonita, triste. Los álbumes tienen esas cosas, recuperan personas y objetos antes de que se llevaran todo. Antes de que llevaran a su madre que la saluda sonriente. A Rachel se le ocurre que su madre pensaría en su nombre, que le sonreiría también a ella, que la miraría desde allí. Es curioso: su álbum sólo conserva una foto.
Vejadas
Sobrevivirán las mochilas
sin dueñas,
el calcetín,
y hasta el pequeño sostén
Sobrevivirán los instantes de inquietud
el resoplo en el rostro inexistente
en las uñas y los cabellos que se niegan
un sol rojo sangre en la heredad
Y el sudor de la vena sudada
los senos limpios y el sexo nuevo
Sobrevivirán las risas infantiles
en el sollozo de sus progenitores
en el aula disponible y la silla vacante
Sobrevivirán su fertilidad de espumas
y sus ilusiones enteras, sin detenerse…
Fundación
Atraviesa la cárcel de mi cuerpo
erigiendo en mi piel la incontenible sabia del éxtasis
Difunde besos como un manantial infinito de ideas
Hiere hasta el hueco augural perpetuando un nombre perdido
Escupe en mi ego una luz tenue que me asedie
y aprenda a caminar a ese lugar donde sólo quede mi desnudez
Funda una nueva mujer y la antigua quémala
y arroja sus cenizas al viento o al mar
Que no se hable más de ella…
Plenilunio
Bocas abiertas
redondo abismo lunar
rodando
por el césped del universo
ambiciosas
monedas flexas
en busca del plenilunio
amoroso
Azul
Esta noche tiene tu rostro azul
Ojos de noche azul
Y mi deseo es azul
Bendito color de los mares
maldito náufrago en alta mar
Sigo nombrando al velero que navega
sin capitán ni timonel
Cómo sueña el amor cuando el itinerario
está escrito sobre estelas
Esta noche tiene de luces urgencias
jadea silenciosa
quizá extravíe su ruta y se olvide del relámpago
mientras
el deseo es azul
Voy a anunciarlo en mi verso:
todo tiene tu azul
Escribo en tus ojos
Mil soles espléndidos
Despunta en el horizonte
nuestro deseo de libertad
mientras descorre el velo
de la carne flagelada,
el viento
en cárcel de lino
envoltorio de siglos atroces
nos atan a mil soles espléndidos
la rendija de días vejados
con el rostro oculto en el burka
y el corazón enterrado
en dunas de almíbar amargo
Cénit
Qué hondura estremecida
al profanarnos
la soledad
en el beso
La eternidad,
es ley
de mi esclavitud
divina
a tus ojos
Picaflor
Cuántos amaneceres degustados
jardines en sábanas de arena
en la belleza de la confesión
de los cuerpos ofrecidos
al asombro
En algún lugar estarás mimando
los pistilos vulnerables del placer
en cada rosa convocante,
mas encontrarás en las espinas
mi rebeldía acorralada
en la memoria
del tajo
que sangra
Marcela Vanmak©


